He estado un par de días libres y me siento algo particular.
Un lado de mi solo quieres estar acostado y hundiese en el mar de la ladilla eterna, ver series sin pensar en los problemas que atañen a la raza humana y comerse la nevera entera con todo y puertas.
También está el otro lado que hace listas y listas sin parar, pensando siempre en aprovechar el tiempo libre para ser productivos y lograr La Paz Mundial en el mundo.
La verdad es que he estado en el medio, veo series, pero hago listas. Abro la nevera, pero me como una manzana. Danzando entre uno y otro sin tener paz ni descanso.
Después de mucho descansar, tuve una “revelación”, es cambio de temporada. Hay que sacar las cosas para el frío y guardar el verano debajo de la cama, claro que yes.
Ahí fue cuando comenzó esta nueva aventura. He de confesar que acababa de terminar un documental ultra reflexivo que me metió en un hueco raro donde me puso a pensar en vainas raras y comencé.
Decidir botar cuanta crema y vainitas no uso hace un tiempo, acomodé el baúl debajo de la cama, hice la respectiva lista, dejé de seguir gente que no me suma, borré fotos, borré aplicaciones y chats viejos, me salí de aplicaciones.
El próximo plan es acomodar el escritorio y la cocina. Los envases de la cocina es una batalla conmigo misma que tengo que ganar.
Así voy en mi aventura, día uno del método “cambio de estación y estoy sin trabajo”

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